Temperaturas altas provocan thermal throttling: el PC reduce su velocidad para no dañarse. El resultado son stutters, caídas de FPS y rendimiento inconsistente. Esta guía te enseña a diagnosticarlo y solucionarlo.
Antes de actuar necesitas datos reales. El objetivo es medir las temperaturas tanto en reposo como bajo carga de gaming durante al menos 15 minutos para capturar los valores máximos reales.
El thermal throttling ocurre cuando la CPU o GPU alcanzan su temperatura límite y reducen la velocidad de reloj para enfriarse. El síntoma más claro: FPS que caen repentinamente después de 10–15 minutos de gaming.
Los procesadores modernos pueden consumir picos de potencia muy elevados (Power Limit Boost). Limitar el TDP máximo por software puede bajar la temperatura 10–20°C sin pérdida perceptible de rendimiento en gaming.
Por defecto, la GPU mantiene los ventiladores lentos para reducir el ruido hasta que alcanza 70–80°C. Ajustando la curva para que sean más agresivos desde antes, puedes evitar que llegue a temperaturas de throttling.
La pasta térmica es el material conductor entre la CPU y el disipador. Con el tiempo se seca y pierde conductividad. Renovarla cada 3–5 años puede bajar la temperatura de la CPU entre 8 y 20°C.
El polvo acumulado actúa como aislante térmico, impidiendo que el calor se disipe. Un PC con polvo puede tener temperaturas 15–20°C más altas que uno limpio.
El undervolting reduce el voltaje que consume la GPU manteniendo la misma frecuencia de reloj. Resultado: misma o mayor velocidad con 10–15°C menos de temperatura y menos ruido. Es la técnica más efectiva para GPUs de alta gama.
Ctrl + F para abrir el Voltage/Frequency Curve Editor. Verás una curva que muestra la relación entre voltaje (eje X en mV) y frecuencia de reloj (eje Y en MHz) de tu GPU.Ctrl + Enter para aplicar.